Crisis en Panama Ports: ¿Gobierno decide el futuro?
Panamá, 30 de enero de 2026 – La Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el contrato de concesión de la Panama Ports Company (PPC), filial de CK Hutchison de Hong Kong, para operar los puertos de Balboa y Cristóbal en el Canal de Panamá.
Esta sentencia del 29 de enero responde a demandas del contralor Anel Flores, cuya auditoría expuso un perjuicio estatal de más de 1.337 millones de dólares desde 1997, más 300 millones por una prórroga irregular en 2021.[prensa]
Raíces del conflicto contractual
La Contraloría identificó incumplimientos graves, manipulación de datos y cláusulas "leoninas" en la Ley 5 de 1997 y sus adendas, que violan la soberanía nacional y el interés público. El procurador Luis Carlos Gómez avaló la nulidad por explotación de terrenos no autorizados, calificando el acuerdo como abusivo.prensa+1
Sentencia de la Corte Suprema
El Pleno judicial anuló la ley fundacional, adendas y prórroga, ordenando notificaciones y remisión al Ejecutivo vía Autoridad Marítima de Panamá (AMP) para un nuevo esquema operativo, posiblemente con licitación separada de terminales. Sin embargo, el gobierno tiene la última palabra: pese a la obligatoriedad constitucional de acatar fallos judiciales, el Ejecutivo podría apelar, negociar transitoriamente o priorizar estabilidad logística.[prensa]
Geopolítica y dilemas económicos
El fallo irrumpe en tensiones globales: presiones de EE.UU. contra la influencia china en infraestructura clave, alineadas con la agenda de soberanía del presidente Donald Trump, chocan con una venta fallida de activos de Hutchison (incluidos estos puertos) a BlackRock por 22.800 millones de dólares, vetada por Pekín. Panamá invierte 2.600 millones hasta 2029 en nuevos puertos para evitar paralizaciones, pero el silencio oficial genera dudas: ¿se ajustará el gobierno a la Corte, seguirá la hegemonía trumpista o premiará la impunidad de contratos lesivos?infobae+1
La pelota está en cancha del Ejecutivo, que debe balancear justicia, economía y presiones internacionales sin paralizar el Canal, arteria vital del comercio mundial.




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