Viajes de Mulino: ¿El derroche de un presidente en picada de popularidad? , ahora


Panamá, 18 de febrero de 2026


José Raúl Mulino, presidente de Panamá, acumula viajes internacionales que generan cuestionamientos sobre su gestión en medio de una impopularidad histórica. Datos de encuestas recientes lo posicionan como el mandatario más rechazado de la última década, con tasas de desaprobación que superan el 70%, según sondeos independientes como los de Dichter & Neira y CID Gallup. Mientras el país enfrenta crisis económica, escasez de medicinas y protestas por la crisis del agua, Mulino prioriza giras al extranjero, dejando un sabor amargo a la ciudadanía.

En apenas dos años de mandato, Mulino ha realizado al menos 15 viajes oficiales, incluyendo visitas a España, Estados Unidos y China, con costos estimados en millones de balboas. La última gira, a finales de enero, incluyó reuniones en Madrid y Washington por un total de $450,000, según datos de la Contraloría General de la República. Estos desplazamientos se justifican como esfuerzos por atraer inversión extranjera, pero los resultados son magros: cero anuncios concretos de megainversiones que resuelvan el déficit fiscal o la pobreza que afecta al 25% de los panameños.

Crítica al despilfarro en tiempos de crisis

Esta pauta de viajes contrasta con la realidad interna. Panamá lidia con un crecimiento económico estancado en 2.5% (Banco Mundial, 2025), inflación en alimentos del 8% y un sistema de salud colapsado, agravado por la deuda hospitalaria de $200 millones. Mulino prometió austeridad en campaña, pero sus giras –a menudo con séquito de ministros y asesores– evocan los excesos de gobiernos pasados, como el de Varela o Cortizo. ¿Es esto liderazgo o escapismo? La ausencia presidencial durante emergencias, como las inundaciones en Darién el mes pasado, alimenta la percepción de desconexión.

Comparado con predecesores, Mulino lidera en rechazo: Ricardo Martinelli (2010-2014) promedió 60% de aprobación; Juan Carlos Varela (2014-2019), 45%; y Laurentino Cortizo (2019-2024), 35% en su peor momento. Mulino, con 72% de desaprobación en enero 2026 (CID Gallup), rompe récords negativos, impulsado por fallos en migración, pensiones docentes y el manejo del Canal de Panamá post-Noriega.

Reflexiones: ¿Culpa del mensajero o del mensaje?

Mulino heredó un país herido por la pandemia y la corrupción rampante, pero su estilo confrontacional –ataques a la prensa y opositores– agrava el malestar. Los viajes, lejos de proyectar solidez, simbolizan un presidente ausente en un Panamá que clama soluciones locales. ¿Servirán estas giras para revertir la curva de impopularidad? La historia sugiere que no: mandatarios impopulares como Alan García en Perú cayeron por priorizar lo externo sobre lo urgente.

Es hora de que Mulino rinda cuentas transparentes sobre estos viajes y enfoque recursos en lo doméstico. Panamá merece un liderazgo presente, no un turista presidencial. La ciudadanía, harta de promesas vacías, exige resultados, no millaje aéreo.


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